10:30 de la mañana, el avión acaba de despegar. Sentado junto a la ventanilla, contemplo el paisaje que poco a poco se esconde bajo una triste nube de smog provocada por las particulas suspendidas en el aire; exhaladas de los escapes de los autos y borrando la imponente imagen del Popocatepetl de la vista de los capitalinos.
La azafata da las indicaciones de rutina... "Si el avión se cae, les van a caer unas mascarillas de las que va a salir un gasesin pa' que lo respiren, se pongan bien tonchos y no duela el madrazo. Si lo que prefieren es saltar del avión, las puertas están ahí, ahí y ahí... aunque no se abran, intentenlo".
Mi mente se pone en blanco para escucharme decir -¿Que me espera en Guadalajara?-. Ojalá haya mejoras significativas.
Salimos del espacio aereo del DF. Volteo a la ventanilla, el paisaje se limpia poco a poco. Una aeromoza se acerca y rompe con mi letargo. No dormí bien. Me ofrece una bebida, un alimento y pregunta si algo mas se me ofrece. Volteo y miro sus hermosos ojos claros, perfectamente maquillados. "Es muy temprano para un whiskey" pensé. -Un cafe por favor- esbose una sonrisa con la esperanza que me correspondiera, -claro que si- me dijo, y me regalo una imagen tan unica que no olvidare jamas. Unos labios sensuales abriendose para dar paso a la sonrisa mas autentica que haya visto.
Cinco minutos despues se acerco con mi café.
-Aqui tiene señor, su café-
-Gracias- atine a decir -Con tu mirada y tu sonrisa, lo voy a disfrutar mas- sonrei de nuevo. Baje la vista al café, le escuche decir "de nada", levante los ojos, vi de nuevo su sonrisa alejandose. Miro de nuevo la ventanilla "va a ser un buen día"...
35 minutos despues aterrizamos en Guadalajara. No la voy a olvidar.
viernes, 7 de mayo de 2010
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